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William (Bill) Thomas

William (Bill) E. Thomas, Jr. es el ejemplo perfecto de cómo encontrar una "banda de hermanos" puede ayudar a un soldado a convertir el trastorno por estrés postraumático (TEPT) en crecimiento postraumático.

"Me lo diagnosticaron en 2008 y controlarlo es mi mayor desafío", dice Bill. "Me siento inspirado por otros veteranos que me alientan y me enseñan cosas sobre el TEPT, como saber controlar mis emociones, ansiedad y enojo para que mi familia no resulte afectada".

Según Bill, encuentra esa inspiración en el compañerismo que comparte con sus veteranos heridos amigos.

"Escuché por primera vez sobre Wounded Warrior Project® (WWP) de otro veterano que recibió tratamiento en el mismo hospital de VA donde yo me atendía. Mis compañeros en la oficina de WWP de la Ciudad de Nueva York me aceptaron como si fuera uno más de ellos. Sin juzgarme. Solo aceptación".

Pero esa aceptación distaba mucho de lo que se encontró en 1977 cuando Bill le contó a su madre que había decidido unirse a la Fuerza Aérea de EE. UU.

"Mi madre estaba tan enojada conmigo. Pero era algo que yo sentía que tenía que hacer. Me sentía atraído por el servicio militar tras haber crecido durante la Guerra de Vietnam y haber visto noticias de la guerra por televisión. No me arrepiento de nada. De hecho, uno de mis mayores logros es haber terminado mi carrera militar como Sargento Maestro en la 108° Ala de Reabastecimiento en Vuelo, Escuadrón de Fuerzas de Seguridad".

Bill prestó servicio en Arabia Saudita en 2002 y participó otra vez en 2007 del despliegue en Iraq. Su experiencia personal en la guerra se interrumpió en enero de 2010 cuando se retiró tras 20 años de servicio. Pero como tantos otros de sus compañeros veteranos, Bill ahora batalla un tipo diferente de guerra en su mente todos los días.

"Nunca me olvidaré del momento en que mis compañeros y yo estábamos allanando un edificio en Iraq y se produjo una explosión. El estallido mató a un K-9 de la Fuerza Aérea e hirió a un entrenador. Experiencias como esta aumentan mi deseo de tener el poder de detener todas las guerras".

Con tratamientos tres veces por semana, Bill está avanzando a paso acelerado en el control de su TEPT. Además de desarrollar un arsenal emocional al compartir sus experiencias con sus compañeros veteranos heridos, Bill le atribuye a su madre el hecho de haberle inculcado la empatía por los demás.

"Es una mujer tan fuerte y brillante. Me educó para convertirme en un hombre. Siempre me enseñó a ser una persona amable y afectuosa, a hacer cosas por los demás antes de hacerlas por mí".

Los resultados del éxito de su madre al forjar el carácter de Bill nunca se hicieron tan evidentes como en una tarde de 2006. En ese momento, Bill era oficial en el Departamento de Policía de Nueva Jersey en Newark. Llegó a la escena de un disturbio doméstico y descubrió a una mujer empuñando un cuchillo de cocina de ocho pulgadas y lanzando artículos domésticos desde su ventana del tercer piso a los perplejos oficiales de policía que se cubrían abajo.

"Pude esquivar los proyectiles y acercarme a la puerta de su departamento", recuerda Bill. "Después de hablar una hora con ella a través de la puerta, pareció calmarse".

Bill dice que nunca se olvidará de lo que sucedió después.

"¡Abrió la puerta, corrió hacia mí, dejó caer el cuchillo y me dio un gran abrazo!"

Ahora eso es crecimiento postraumático.

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