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Anthony Villarreal

El 20 de junio de 2008, en la provincia de Helmand, Afganistán, la vida de Anthony Villarreal cambió en un instante cuando una bomba plantada al costado de la carretera voló el camión que él iba conduciendo y detonó una segunda explosión debido a las municiones que había en el vehículo.

"Me quemé más del 30 por ciento de la superficie de mi cuerpo. Tuvieron que amputarme la mano derecha y los dedos de la mano izquierda. Tenía quemaduras de tercer grado por todas partes. Estuve en coma durante tres meses y me sentía como si estuviera pasando por una experiencia extrasensorial, como si me observara a mí mismo dormir. No me parecía posible haber vivido eso. Y creo que, de alguna manera, no llegué a tener conciencia de haberlo vivido".

La odisea de Anthony para volver a la vida comenzó con dos extenuantes años en el Brooke Army Medical Center y más de 70 cirugías.

"Antes de descubrir Wounded Warrior Project, era vergonzoso y me sentía cohibido por mi apariencia. Me alejaba de las personas y siempre estaba alerta de lo que ocurría a mi alrededor, intentando no hacer demasiadas cosas. Ahora, es como que soy más despreocupado. Soy más extrovertido y sociable que nunca".

Anthony adjudica su radical cambio emocional a la autoestima que desarrolló por el apoyo de otros veteranos heridos en su misma situación.

"Podemos solidarizarnos entre nosotros. No nos juzgamos y me hace sentir increíblemente bien que mis experiencias ayuden a otros a lidiar con lo que han vivido. Yo sé lo que es experimentar un sufrimiento insoportable. Así que poder ayudar a otra persona a sobrellevar ese sentimiento te genera una sensación fabulosa, es como lograr algo imposible".

Sin embargo, Anthony deja en claro que, aun así, hay días malos que pueden abrumar al más fuerte de los veteranos.

"Es algo que no puedes entender, a menos que lo hayas vivido. Estás constantemente pendiente de lo que te rodea, atento a todo. Incluso las cosas más mínimas pueden disparar un episodio. Imaginen su peor día y multiplíquenlo por 10. Es así, solo que no hablamos de un solo día, sino de todos los días. Es algo continuo y no hay manera de detenerlo. La familia de un veterano sufre muchísimo. El TEPT afecta tus relaciones".

Anthony atribuye a Wounded Warrior Project® (WWP) la posibilidad que tuvo de recomponer la relación con su familia. Él y su esposa, Jessica, siguen fortaleciendo su matrimonio mediante la participación en eventos para la familia que organiza WWP.

"Los retiros para cónyuges son realmente útiles para mi esposa", dice Anthony. "Son un gran apoyo porque permiten a los cuidadores entablar relaciones y compartir experiencias en común. Muchas personas no demuestran gratitud hacia sus cónyuges ni entienden cuán traumática es la situación para ellos también".

Por eso Anthony dice que disfruta compartiendo sus experiencias. A menudo, las personas le dicen que su historia les ha permitido comprender un poco mejor lo que las familias de los militares sufren.

"Podrán imaginar la decepción que siente un veterano cuando regresa a su hogar, después de haberse sacrificado tanto por su país, por las personas del mundo entero, y se percata de que nadie lo apoya. Pues bien, yo estoy aquí para decirles que hay personas que se interesan por nosotros. Ingresé al Ejército porque quería devolver parte de lo que había recibido. Lo que me maravilla es la cantidad de personas que me han brindado su tiempo y su sabiduría, y que han compartido conmigo sus sentimientos, para demostrarme su gratitud por mi servicio y mi sacrificio. Estamos en esto juntos. Me impulsa a ayudar a mi país
aun más".

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