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Taniki Richard

A Taniki Richard le encantaba ser infante de Marina.

Cuando Taniki era pequeña, su familia se mudaba con tanta frecuencia que nunca pudo forjar amistades profundas. En el servicio militar, esas relaciones se deban fácilmente. "Cuando estás allá, las únicas personas que tienes son las que están a tu derecha y a tu izquierda", dice Taniki. "Esa es tu familia".

Debido a que nunca se quedó en un lugar por mucho tiempo, a Taniki le resultaba fácil acostumbrarse a nuevos lugares. Disfrutó de todas sus estaciones de servicio, e incluso recuerda atributos positivos de Iraq. "Todo tenía sentido en Iraq", cuenta Taniki. "Teníamos una rutina, teníamos amigos, y sabíamos qué había que hacer cada día".

Si bien normalmente tenía una rutina, las cosas no siempre se ajustaban al plan. Una noche, mientras conducía un helicóptero para entregar equipamiento clasificado a una base en el centro de Iraq, su equipo fue atacado. Completaron la misión y todos regresaron sanos y salvos; pero su vida pronto se descontroló. El estrés del combate revivió recuerdos de un abuso sexual no denunciado en el servicio militar que Taniki había sufrido algunos años antes. Dejó de dormir. En las pocas ocasiones en que podía quedarse dormida, se despertaba con pesadillas.

Cuando su misión finalizó, regresó a su base en Carolina del Norte y las cosas empeoraron. A pesar de dedicarse a generar conciencia sobre el suicidio y defender los derechos de las víctimas de abuso sexual, Taniki comenzó a pensar en suicidarse. Un día, Taniki deliberadamente chocó su auto contra un poste fuera de las puertas de la base.

"No me quería morir", admite Taniki. "Realmente quería vivir. Es por eso que estaba tan triste. Necesitaba ayuda, pero parecía que nadie quería ayudarme. Tomé la decisión de buscar ayuda después de chocar, y pienso que esa fue la primera vez en que me sentí un verdadero líder".

Si bien recibió un poco de ayuda para aprender a vivir con estrés postraumático, Taniki todavía se sentía sola y aislada, hasta que asistió a un evento de Wounded Warrior Project® (WWP) que le cambió la vida. Cuando llegó, un miembro del personal de WWP la miró de una manera que demostraba amor y aceptación. Esa mirada fue todo lo que Taniki necesitaba para abrirse. "Lloré, porque sabía que era amor", dice Taniki. "No hacía falta decir mucho; simplemente lo sentía. Podías expresarte y la gente simplemente te entendía".

Una experiencia en el Proyecto Odyssey® de WWP consolidó la recuperación de Taniki. Cuando explicó al grupo que extrañaba ser sargento en el Cuerpo de la Marina, otros en el grupo compartieron sentimientos similares. "Nadie me juzgó", cuenta Taniki. "Aceptaron mi verdad. Sus historias incluían instancias similares de dolor y enojo, y me ayudó a darme cuenta de que no estaba loca. Me sentí empoderada, y fue un punto de inflexión en mi vida".

Desde ese momento, Taniki ha tenido el valor de crear su propio negocio para ayudar a inspirar a las personas a vivir mejor.

"Quiero estar segura de que mis compañeros veteranos tengan todo lo que necesitan para avanzar en la siguiente etapa de sus vidas y no solo la vivan, sino que la vivan bien", exclama Taniki. "Si puedo formar parte de una organización que ayuda a la gente a sanar y encontrar la paz, entonces mi servicio aún no termina. Ahora simplemente sirvo de una forma nueva".

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