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Tom Marcum

El Sargento Técnico Tom Marcum pensó en la manera de responder la pregunta del entrevistador: ¿Qué es lo que la mayoría de la gente no sabe de ti?

Mientras Tom buscaba recuerdos en su memoria, para encontrar una respuesta apropiada, revivió su infancia en Astatula, Florida…sus días en Tavares High School…su decisión de unirse a la Fuerza Aérea en 1996…su entrenamiento como experto en armas…sus siete despliegues…su asignación a la custodia de los cuerpos de los hijos de Saddam Hussein…el día que le salvó la vida al vicepresidente Dick Cheney…y las cuatro explosiones que casi le quitan la vida.

Y luego, este "armero dependiente de esteroides", tal como se llama a sí mismo en broma, respondió con un espíritu de honestidad y extrema humildad: "Soy una persona débil".

No exactamente las palabras que uno espera escuchar.

"Soy un hombre débil porque Dios me da la fuerza que necesito todos los días para levantarme, respirar y hacer todo lo que debo hacer", Tom siguió explicando. "Sin la fuerza de Dios, no soy nada".

Además de reconocer su fuente de fortaleza, Tom agradece a su esposa April, a quien considera su cuerda salvavidas. Fueron novios en la escuela secundaria, se casaron poco después y se conocen desde tercer grado.

"Ha sido mi gran apoyo durante mi recuperación".

Como resultado de experimentar cuatro incidentes de explosión de morteros por separado en menos de 24 meses, Tom sufrió una lesión cerebral traumática (LCT) y lucha con los efectos del trastorno por estrés postraumático (TEPT).

"También tengo otros problemas secundarios, como pérdida de audición, una fractura de la pared orbital, problemas vestibulares, problemas de visión, una lesión en el hombro y problemas de procesamiento cognitivo".

Mirando hacia atrás, Tom dice que inicialmente no recibió la atención médica que necesitaba porque, en sus propias palabras, "Me veía bien, pero sentía que mi mundo estaba dado vuelta". Compara las experiencias de sobrevivir a cuatro explosiones distintas con una persona que se corta con un cuchillo una y otra vez.

"La herida siempre puede doler un poco más. La última vez, cuando me estrellé contra un arsenal y quedé inconsciente, mi cabeza simplemente ya había tenido suficiente".

Los cirujanos extrajeron la metralla del hombro derecho de Tom, pero luego de ser retirado por razones médicas en 2010, Tom dice que cayó en una depresión profunda. La LCT y el TEPT simplemente eran demasiado para soportar.

Es cuando su esposa April llamó a Wounded Warrior Project®. Ella asistió a un retiro de cuidadores y Tom dice: "El resto es historia. Ahora, cada vez que Wounded Warrior Project está por hacer algo, soy el primero en anotarme".

Tom es optimista en cuanto a su recuperación y dice tomar solo un día a la vez. Pero cuenta que su pasión por construir armas ha cedido y que hoy prefiere pasar tiempo con su esposa y sus dos hijos.

Su nueva pasión es conocer y ayudar a otros veteranos quienes están luchando con su recuperación.

"Mi mensaje es no rendirse. Tres golpes en la vida no significa que estás afuera. Siempre hay algo más que se puede hacer. Date tiempo y podrás recorrer tu camino. Quiero demostrar a otros veteranos que pueden lograrlo, como yo".

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