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Paul De La Cerda

Paul De La Cerda entró en la base de reclutamiento del Ejército y le dijo al reclutador: "Quiero ingresar a la Infantería Aeronáutica". El reclutador cuestionó la elección de Paul porque su puntaje de 120 en el examen de ASVAB (examen de Aptitud Vocacional para Las Fuerzas Armadas) indicaba que podría elegir el empleo que quisiera.

Mi respuesta fue que eso era lo que quería. No estaba obligado a elegir Infantería. Podría haber elegido el empleo que quisiera. Quería Infantería. Es lo que siempre quise desde que tengo memoria. Pregunté cuál era la fecha más próxima para partir. Así que dos semanas más tarde me había ido.

Luego de haber asistido a la escuela básica y a la aerotransportada, Paul fue destacado a Ellington Air Force Base en Houston.

"Me asignaron a una unidad especial. Era la Unidad de Aeronáutica LRSD. Nuestra misión era hacer tareas de reconocimiento y vigilancia de largo alcance, para luego informar sobre la situación a los comandos superiores. Después de pasar un año allí, solicité que me asignaran a otra unidad en el extranjero y terminaron enviándome a otra Unidad de Aeronáutica, pero en Italia, la SETAF. Se nos consideraba la Fuerza de Reacción Inmediata en Europa. Básicamente, éramos el servicio 911 de Europa. Cuando hay algún problema, siempre nos llaman primero a nosotros".

En julio de 2005, Paul fue destacado en Tal Afar, Irak junto a la 82° Unidad de Aeronáutica. Fue enviado a la Compañía Delta para hacer operaciones de despeje de carreteras y patrullaje a pie, a fin de liberar el camino para las unidades de reabastecimiento y de otro tipo, para lo cual buscábamos IED y objetivos de alto valor estratégico. Paul cuenta que en una misión de rutina, tenía el presentimiento de que algo malo ocurriría. Y así fue.

"Nuestro vehículo atravesaba cierta zona lodosa y de repente, boom, nos dieron. Es decir, literalmente nos impactó de lleno. Todo nuestro equipo sobrevivió, pero un civil murió como consecuencia de la explosión. Todos perdimos la conciencia por un momento. Cuando volví en mí, no veía nada. En ese momento no lo sabía, pero sufrí una lesión cerebral traumática (LCT)".

Los síntomas no comenzaron a manifestarse hasta que Paul regresó de Irak. Se le dio la baja médica en 2009.

"Comencé a olvidarme de las cosas. No sabía dónde estaba. En una ocasión, estaba en un Wal-Mart cerca de Fort Bragg y tuve que sentarme porque no sabía lo que estaba haciendo. No sabía por qué estaba allí, ni quién era yo ni en dónde estaba. Durante 10 minutos me quedé sentado mirando a mi alrededor. Al día siguiente, fui a ver a mi médico".

El médico anotó todo lo que Paul había pasado: una explosión por IED, múltiples lesiones cerebrales traumáticas provocadas por saltos desde el aire y desvanecimientos, seguidos por nuevos saltos desde el aire en poco tiempo.

"Cuando supieron todo lo que había vivido me hicieron una tomografía y encontraron tres pequeños puntos en el lado izquierdo de mi cerebro. Finalmente, comencé a hacer un tratamiento adecuado en el Batallón de Transición para Veteranos, en Fort Bragg".

Actualmente, la salud de Paul sigue mejorando, pero aún debe lidiar con los efectos residuales de su LCT.

"Olvidé cosas de mi pasado, olvidé a la gente. No reconocía a algunas de las personas que conocía desde hacía mucho tiempo, cosas así de raras. Te olvidas de números y a veces, alguien me da indicaciones para llegar a un determinado lugar y las olvido en cuanto me alejo de la persona. Las cosas que olvido ya no regresan. Los médicos dijeron que podría tener un problema de codificación. No logro retener la información".

Sin embargo, tal como Paul lo ha demostrado muchas veces en su vida, no es ningún cobarde.

"Mi punto fuerte es mi arte, también mi carrera musical. Actualmente, toco la batería en mi banda de Wounded Warriors, lo cual es sumamente gratificante, ya que somos veteranos tocando para veteranos. Además, hago fotografía en conciertos. Ahora, en vez de disparar un arma, disparo una cámara en grandes espectáculos. Lo hago para clubes y ciertas bandas. Conozco a muchas personas importantes. Es por eso que disfruto tanto de ser parte de Wounded Warrior Project®. Como ex soldado, tengo el deseo de retribuir a los demás. Y gracias a mis conexiones, me siento como si regalara un boleto de un millón de dólares".

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