Ir al contenido principal
Nick Bennett

Nick Bennett fue perseguido durante años por el misil que casi lo mata en Iraq.

Lo persiguió por la autopista en Indianapolis, donde chocó a otro conductor para escapar de su alcance. Lo vio haciendo explotar casas en una calle tranquila de su barrio. Una y otra vez explotó en su mente.

"Me río cuando la gente dice que ya no estamos en guerra en Iraq", cuenta Nick. "Vivo en Iraq cada día de mi vida. Para muchos de nosotros, la guerra no terminó".

La vida de Nick con trastorno por estrés postraumático comenzó con su decisión de volver a enlistarse en el Cuerpo de Marines en 2004. Anteriormente había prestado servicio en el Cuerpo durante seis años como especialista en comunicaciones, pero no se sentía cómodo sentado en su casa mientras otros infantes estaban luchando y muriendo.

"No es que no pudieran hacer su trabajo, pero yo ya había vivido mi vida", explica Nick. "Ya había tenido una esposa, ya había tenido hijos. No me preocupaba que algo pudiera sucederme si eso era necesario para que otro infante volviera a casa y experimentara lo que yo ya había vivido".

La explosión del misil sucedió dos meses después de su despliegue en Mahmoudiyah, Iraq, cuando estaba trabajando en detalles de seguridad frente al refuerzo. Tuvo que someterse a 26 cirugías para reparar sus manos y piernas y casi pierde la vida. Pero la explosión también fue igual de devastadora para su mente.

Cuando regresó a su casa en Indianapolis, su matrimonio de 16 años se desmoronó. Después de observar tal sacrificio en Iraq, escuchar a sus hijos quejarse por sacar la basura o lavar la ropa lo enfurecía.

Nick sabía que necesitaba ayuda y alguien que entendiera por lo que había pasado.

Mientras recibía tratamiento para el trastorno por estrés postraumático, le hablaron de Wounded Warrior Project y conoció un mundo nuevo de apoyo de otros veteranos. Desde partidos de fútbol en University of Notre Dame hasta salidas de pesca en Lake Michigan, cada viaje fue una oportunidad para compartir historias y sincerarse sobre sus experiencias.

A medida que Nick aprendía a controlar el TEPT, sus relaciones familiares también se afianzaban. Volvió a casarse en 2008 y comenzó a trabajar para ayudar a otros veteranos que se enfrentan a luchas similares.

Los eventos de WWP también fueron una manera para que la familia de Nick sea testigo de su recuperación. Lo vieron comunicarse otra vez con infantes que no había visto desde su despliegue en Iraq. Lo vieron aprender mediante equinoterapia que puede controlar una situación, y un caballo, incluso con una mano lastimada.

Al ser entrevistado por un canal de televisión en un espectáculo aéreo y acuático de WWP en Chicago, la hija de Nick escuchó la historia del misil entera por primera vez.

"Sanamos juntos", dijo Nick. "Si no fuese por WWP, no sé si alguna vez hubiese podido reconciliarme con mi pequeña".

En ese mismo espectáculo aéreo y acuático Nick conoció por primera vez a veteranos que usaban perros de terapia para tratar el TEPT. Debido a ese contacto, Nick comenzó el proceso de adaptación a un labrador chocolate llamado Festus, que lo ayudó a soportar tormentas sin auriculares e ir al supermercado sin entrar en pánico.

Todo esto convirtió a Nick en un hombre que sigue obsesionado por Iraq pero ha tomado el control de su vida.

"Eres mejor hombre cuando admites: 'Ey, tengo un problema y necesito ayuda'", dice Nick. "Es difícil pero hay que hacerlo".

Volver a Conoce a un veterano

INVOLÚCRATE CON WWP

Suscríbete a nuestro boletín informativo por email y obtén la información más reciente sobre eventos, recaudación de fondos y formas de hacer un impacto.