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Mike Heller

Los ojos de Mike Heller quedaron paralizados en la palanca de cambios rota en su mano.

En un ataque de furia, simplemente la arrancó al conducir su auto camino al parque. Mientras su hija pequeña en el asiento trasero se sorprendía con lo que pasaba, la mente de Mike recordaba imágenes forjadas años antes en Iraq... una mina terrestre explotando... su eyección violenta de un Humvee... el dolor insoportable de su médula cuando chocó de espaldas con el vehículo.

Y, quizás su emoción más dominante, la pérdida de un amigo que no pudo salvar.

"Justo en medio de ese garage", recuerda Mike, "mirando fijamente la palanca de cambios, y soportando el dolor, la culpa y los recuerdos: ese fue un punto de inflexión para mí. Me quebré y busqué ayuda. Estaba seguro de una sola cosa: nunca más haría que mi hija pasara por una situación como esa".

Mike se unió al Cuerpo de la Marina al terminar la escuela secundaria en junio de 1999 y se convirtió en ametrallador 0331. Antes de 2005, era líder del pelotón de fusileros del Cuerpo de la Marina 11, y guiaba a sus hombres para enfrentarse a morteros, terroristas suicidas y ataques de insurgentes en la ciudad de Hit.

Pero el enemigo más formidable fue la furiosa tormenta de arena que envolvió su posición luego de que esa mina terrestre destruyera su Humvee.

"Debía llevar a mis chicos a un hospital en menos de una hora. Pero los helicópteros no podían aterrizar porque la tormenta de arena era muy fuerte. Demoramos tres horas en llegar por rutas destruidas por minas terrestres anteriores".

Durante esas tres horas, Mike no dejó de hablarle al líder de su equipo, Joey Trembley, intentando calmarlo y distraerlo.

"Sentía tanto dolor, inclusive después de la segunda inyección de morfina", dice Mike. "A cinco minutos de llegar al hospital, se desvaneció y se puso completamente pálido. Una vez que llegamos al hospital, le practicaron una cirugía de emergencia y lograron estabilizarlo. Pero más tarde, a mitad de camino en el trasporte aéreo a Balad, comenzó a sangrar nuevamente y falleció en el traslado".

Mike recibió su propio tratamiento; le extirparon la metralla y recibió puntos. Al cabo de tres semanas, después de que se desinflamara su ojo y Advil y Tylenol enmascararan el dolor de su espalda, Mike volvió a liderar a sus hombres.

"Pero sabía que mi espalda estaba lesionada. En su momento no se necesitó una cirugía, pero continué empeorando la lesión. En el verano de 2009, los discos en L4 y L5 se rompieron y pincharon el nervio. Después de la cirugía, tuve múltiples sesiones de fisioterapia. Pero todavía hoy me sigue doliendo la espalda".

Mike admite ser una "persona muy cerrada" y haber tenido dificultades para adaptarse cuando regresó a casa.

"Fue todo un proceso interno y no pedí ayuda. Uno se cree que es este gran infante. Uno siente que no quiere demostrar debilidad a nadie en ningún momento. Es como si hubiera un estigma. Lo enfrenté tanto como pude hasta que toqué fondo el día en que arranqué la palanca de cambios frente a mi hija".

Y siempre con la misma pregunta en su mente: "¿Qué podría haber hecho para cambiar las cosas y Joey pudiera estar vivo?"

Afortunadamente, Mike cumplió con su compromiso y buscó ayuda para su trastorno por estrés postraumático (TEPT) en Asuntos de Veteranos.

"Me inscribí en el programa de TEPT y me ayudó muchísimo. Sentarme, reconsiderar el escenario, darme de cuenta de que no podía cambiar las cosas. Entonces escuché hablar de Wounded Warrior Project®, me aferré a esta comunidad de veteranos que confían unos en otros. Hablo con otros veteranos sobre su proceso de transición. Sabemos que estamos aquí para apoyarnos".

Hoy, Mike trabaja para una compañía de asesoramiento en inversiones en Pittsburgh, Pennsylvania y analiza el movimiento de acciones y bonos. Además, recientemente completó su MBA en Robert Morris University.

Mike sigue controlando su dolor de espalda y sus cambios de humor. Cuenta que de vez en cuando vuelve a ver fotos antiguas para recordar las buenas épocas.

"Me acuerdo de Joey y todas las cosas divertidas que solía hacer. Es mi manera silenciosa de honrarlo".

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