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John Goubeaux

John Goubeaux todavía siente cómo se le eriza el vello en la parte trasera del cuello cuando piensa en el momento antes de la ceremonia en Grace P. Johnson Stadium, sede del equipo de fútbol de University of North Carolina en Pembroke Braves. Él y sus diez compañeros veteranos miembros de Wounded Warrior Project® (WWP) fueron condecorados durante el lanzamiento de la moneda antes del partido. Recuerda la caminata hasta el campo de juego.

"No soy el tipo más lento del mundo, pero tampoco el más rápido", dice John. "Ese día no podía seguirles el paso, y al principio nadie se dio cuenta de que estaba retrasado. Estaban emocionados por el lanzamiento de la moneda. Pero un compañero veterano me vio y se volvió para acompañarme. Me tomó de la mano y caminamos juntos hasta que llegamos a la mitad del campo de juego".

"Caballeros, tómense su tiempo", dijo el árbitro. "Estamos aquí para ustedes".

Después del lanzamiento de la moneda, los veteranos caminaron con John hasta el lateral del campo de juego donde intercambiaron golpes de puño con los jugadores. John sintió la piel de gallina que acompaña la emoción.

"Este no solo es un momento emocionante para mí, y no solo es una historia que causa felicidad", dice John. "Esta es una metáfora hecha realidad. De esto se trata el servicio militar y de esto se trata Wounded Warrior Project. Nadie es apartado. Nadie es olvidado". Es una lección de hermandad de un hombre que no pensaba en calificar para ser miembro de WWP.

"Sí, tenía problemas con el trastorno por estrés postraumático (TEPT) a causa de mi servicio en Iraq. Pero mi lesión física no sucedió durante el combate. Ocurrió en Pope Army Air Field mientras nos preparábamos para una inspección. Ni siquiera recuerdo la caída".

John tuvo un golpe de calor mientras trabajaba en un vehículo militar, se cayó de espaldas y golpeó la cabeza contra el piso. Para salvar a John, los cirujanos le practicaron una craniectomía descompresiva, y le quitaron una sexta parte de su cráneo.

"La lesión intensificó todos los pensamientos negativos con los que luchaba a causa del TEPT. Incluso después de todo este tiempo, todavía tengo un dolor de cabeza permanente. Si en una escala de dolor, la picadura de una abeja clasifica como uno, entonces mi dolor de cabeza crónico es de al menos nivel tres. Lo único que me ayuda es una actitud positiva frente a la vida".

John dice haber hallado esa actitud positiva cuando conoció Wounded Warrior Project.

"Estoy más orgulloso de convertirme en miembro de WWP que de cualquier medalla que haya ganado en mis 23 años de servicio. WWP está al servicio del veterano en su totalidad: mente, cuerpo y espíritu. Me dieron las herramientas que necesitaba para enfrentarme a los desafíos de la vida. Gracias a ellos, pasé de estar aislado a esperar cada nuevo día con una actitud positiva. Puedo asistir a ceremonias con personas que no me juzgan por mi apariencia".

John quiere transmitir un mensaje de esperanza a sus compañeros veteranos.

"El verdadero milagro ocurre cuando un veterano que está pensando en quitarse la vida reconsidera la situación y elige la vida. Ese es el impacto que podemos causar en cada uno de nosotros".

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