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Deron Santiny

Si alguna vez tuvieron un pie inflamado...o se les ha dislocado un codo o se han magullado una rodilla, imaginen lo que se siente tener todas esas lesiones en el cerebro.

Imaginen la violenta transmisión de energía a través de los 100 mil millones de neuronas del cerebro, dañando esa delicada estructura y sin un medio de salida que permita aliviar la presión.

El Primer Sargento Deron Santiny no necesita imaginarlo. Lo experimentó.

"Era el 5 de abril de 2005. Estábamos haciendo las rondas de vigilancia con un convoy de cuatro vehículos, en dirección al Sur de Bagdad. De pronto, sentí una explosión a mis espaldas, a unos diez pies de distancia".

El artefacto explosivo improvisado (IED) zarandeó a Deron, que era el artillero que iba en la torreta del Humvee, como si fuera una muñeca de trapo. Inconsciente por el impacto, cayó adentro de la torreta.

"Habíamos recibido entrenamiento en primeros auxilios básicos, así que nos cuidábamos entre nosotros. No estuve inconsciente por mucho tiempo, pero cuando recuperé la conciencia, sentí como si me fuera a explotar la cabeza. Ese fue el inicio de una conmoción cerebral grave, con un traumatismo cervical, zumbido en los oídos y jaqueca incluidos. Pasó un tiempo hasta que los médicos descubrieron que tenía una lesión en el cuello".

Ese "descubrimiento" demoró varias semanas, pero antes de que lo hicieran Deron ya había regresado a sus misiones.

"Las jaquecas agudas y la sensibilidad a la luz continuaron. Seguía yendo al médico y dejaba que me evaluaran y documentaran todo lo que me pasaba porque la situación se estaba volviendo insoportable".

Finalmente, una resonancia magnética reveló que Deron tenía lesionada la columna vertebral. El Ejército le envío de regreso a EE. UU. para que se sometiera a una cirugía. Los médicos del Brooke Army Medical Center en San Antonio, Texas le diagnosticaron a Deron una lesión cerebral traumática (LCT) en diciembre de 2006.

"Me han hecho un total de siete cirugías cerebrales desde el accidente en que me lesioné y creo que unas cien intervenciones quirúrgicas en mi cabeza y columna. Pasé 16 meses internado en el hospital, con intervalos en los que me daban de alta".

Al igual que muchos otros soldados, Deron dice que no se queja porque aún está vivo. Siente respeto por otros camaradas que, en su opinión, sufrieron un destino mucho peor.

Además de la LCT, Deron batalla con pesadillas y otros problemas que genera el trastorno por estrés postraumático (TEPT). Todavía hoy sufre de jaquecas, sensibilidad a la luz y problemas con sus funciones cognitivas. Y aunque Deron a veces tiene problemas con la memoria a corto plazo, hay un evento en particular que asegura que nunca olvidará.

"Había pasado casi un año fuera del país", dice Deron, recordando la primera vez que regresó a su hogar. "En el aeropuerto, mis hijos no pudieron pasar por el área de seguridad porque eran demasiado pequeños para tener tarjetas de identificación. Mi esposa me recibió en la puerta de embarque. Mientras caminábamos por el pasillo que llevaba al área de seguridad, mi pequeña me vio y empezó a correr hacia mí. El guardia intentó detenerla, pero ella actuó como un pequeño "running back": hizo un amague para distraerlo, se lo sacó de encima y siguió avanzando. Nada la detendría. Saltó a mis brazos y todos empezamos a llorar, y ella no dejaba de decirme: 'Te amo, papi', una y otra vez".

Incluso para alguien que recibió un Corazón Púrpura, como Devon, la mejor sensación del mundo es la de ser un héroe para sus propios hijos.

Sin embargo, dice que a menudo pasa un buen rato pensando en los amigos que perdió en combate y en cómo se sacrificaron por su país.

"Me siento motivado por los veteranos de Vietnam que prepararon el terreno para que los soldados que, como yo, vinieran después de ellos no sufrieran la indiferencia y el maltrato que muchos de ellos sufrieron cuando regresaron de la guerra".

Dice que por eso, conmemora con una oración cada aniversario del día en que escapó de la muerte.

"Doy gracias por estar vivo y rindo homenaje a todos los patriotas cuyos actos permitieron que hoy en día, mi familia y yo podamos ser felices".

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