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Christine, Gordon y Erik Schei

Cuando su hijo Erik fue gravemente herido durante su misión en Irak, Christine Schei comenzó a cuidarlo inmediatamente, sin tener en cuenta la gravedad de sus lesiones ni el modo en que esto cambiaría su propia vida.

"Realmente no lo entendía", dice Christine. "O tal vez no quería entenderlo".

Christine pensaba que Erik solo necesitaba tiempo para sanar, pero pronto fue evidente que Erik necesitaría mucho más que eso para recuperarse. Necesitaba ayuda y apoyo constantes.

"Uno no tiene idea de lo que conlleva esa situación, lo admito. Pero como nunca habíamos conocido a nadie que tuviera una lesión cerebral, no sabíamos nada sobre el tema", dice Christine.

Para Christine y su marido, Gordon, la odisea que les llevó a convertirse en cuidadores comenzó cuando Erik se enlistó en el Ejército de Estados Unidos, poco después de los ataques terroristas que tuvieron lugar el 9/11. Siguiendo los pasos de su padre, Erik se convirtió en ingeniero militar y durante su primer período de servicio en Irak, la mayor parte de su trabajo consistía en hacer tareas de plomería en Bagdad. A Erik le agradaba el trabajo pero tenía la continua sensación de que podía hacer más para contribuir a la protección de sus compañeros de combate. Cuando el Ejército volvió a enviarlo a Irak en 2005, decidió que era momento de hacer un cambio. A partir de esa decisión, Erik se ofreció como voluntario para el puesto de artillero.

En una misión que se llevó a cabo durante su segundo destacamento, Erik estaba en un vehículo Humvee, ubicado detrás de una ametralladora calibre .50, mientras sus colegas ingenieros reparaban la carretera. Fue el primer y único objetivo del francotirador.

"Fue un solo disparo", explica Gordon. "No hubo un gran tiroteo".

La bala del francotirador perforó el casco e ingresó al cerebro, cerca de la oreja derecha. Para cuando sus padres llegaron al Walter Reed Army Medical Center, en Maryland, Erik estaba postrado en una cama y le habían sacado parte del cráneo. Los médicos no se mostraron muy optimistas en cuanto al futuro de Erik, pero dejaron que Christine y Gordon tomaran una determinación. Y ellos optaron por la vida.

Una vez que Erik regresó a su casa, en Nuevo México, Christine renunció a su empleo de gerente y comenzó a cuidar de su hijo a tiempo completo. Erik está confinado a una silla de ruedas debido a su lesión, que también limita su capacidad para moverse y hablar. Se apoya en la ayuda de Christine y Gordon para desarrollar las funciones más básicas, entre ellas, comer y vestirse.

Para Christine, pasar del rol de mamá al rol de cuidadora no fue sencillo. Hubo muchas complicaciones que nunca hubiera podido prever, pero la familia encontró ayuda y apoyo en Wounded Warrior Project®(WWP). Christine dice que después de asistir a un retiro para cuidadores patrocinado por WWP, logró una mejor comprensión sobre su función hacia Erik. Los talleres que se organizaron en el retiro para esposas y madres de veteranos heridos le permitieron compartir con otras personas sus miedos y preocupaciones.

"Creo que, de alguna manera, puso las cosas en perspectiva. Cuando yo les hablaba de la situación que estaba viviendo, la entendían. Me comprendían", dice Christine.

Christine también viajó a Washington, D.C. para reclamar la promulgación de la Caregivers and Veterans Omnibus Health Services Act, una ley que ofrece asistencia financiera y ayuda de otro tipo a cuidadores de veteranos gravemente heridos en Afganistán e Irak. Se sumó a otras 18 mujeres que pasaron un día en el Congreso contando sus historias a los legisladores.

"Esa experiencia fue increíble para mí. Fue un honor ser parte de ella", dice Christine.

Actualmente, Erik se somete a fisioterapia varias horas por semana y poco a poco, está recuperando el movimiento de sus brazos. WWP se encarga de que pase tiempo fuera de su casa, junto a otros veteranos, llevándolo a eventos como Soldier Ride®, un evento de ciclismo para personas con discapacidades que dura cuatro días. Con la ayuda de su hermano menor, Deven, quien también es un veterano herido en combate, Erik puede desplazarse en una bicicleta tándem especial.

"Deven se ubica en la parte delantera y Erik le dice que comience a andar", dice Gordon. "A Erik realmente le encanta".

Hace poco, inscribieron a Erik en el Programa Hacia la Independencia de WWP. Esta nueva iniciativa conecta a veteranos gravemente heridos con especialistas que les ayudan a insertarse nuevamente en la comunidad y a reincorporar ciertas habilidades.

"Eso lo impulsa a seguir adelante", dice Gordon. "Porque la realidad es que, para él, lo más sencillo sería dejar de esforzarse".

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