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Brett Miller

Desde muy pequeño, Brett Miller supo exactamente el futuro que quería para su vida.

"Estaba en la escuela secundaria y era el Día de San Patricio", recuerda Brett. "Recuerdo que vi cómo nuestra casa se quemaba hasta los cimientos en menos de 20 minutos".

Brett estaba apoltronado en el sofá, mirando un partido de fútbol. De pronto, miró hacia arriba y vio bocanadas de humo saliendo de la rejilla de la calefacción y el aire acondicionado. La casa se vio envuelta en llamas tan rápidamente, que lo único que el Departamento de Bomberos pudo hacer fue enfriar el concreto.

"Me sentí totalmente desolado", dice Brett. "Lo que ocurrió me dejó una tremenda huella a nivel emocional. Habíamos construido esa casa en familia, con nuestras propias manos".

A partir de ese momento, Brett decidió que se dedicaría a combatir incendios. Para cuando llegó a los 16, ya era parte del Departamento de Bomberos Voluntarios de Williams, Oregon. Ese fue el comienzo de una carrera de 17 años como bombero, que le llevó a alcanzar el cargo de Comandante de Incidentes.

"En 1998, ingresé a la Guardia Nacional del Ejército porque quería tener los medios para pagar mi educación, aumentar mis ingresos y formar parte de algo verdaderamente importante. Entrenar para ser bombero forestal y para ser militar es muy similar. Así que me sentí en mi ambiente".

La misión que le llevó a Irak llegó en 2004. Brett dice que recuerda haber hecho las paces con la situación y haber aceptado el hecho de que tal vez no volviera con vida.

Por poco estuvo en lo cierto.

"Yo era comandante de un convoy y estaba a cargo de operaciones de seguridad. Una bomba al costado de la carretera explotó a seis pies de la puerta de nuestro Humvee. Sentí olor a azufre y el cielo se tiño de negro. Después de eso, no recuerdo nada más".

La explosión impactó en Brett con tal fuerza que le provocó una lesión cerebral traumática, sangrado en el cerebro, desprendimiento de la retina derecha, la destrucción de su oreja derecha y la fractura de nueve dientes. El accidente dejó a Brett hemipléjico, es decir, con el lado izquierdo de su cuerpo paralizado.

Durante su recuperación, a Brett le diagnosticaron trastorno por estrés postraumático (TEPT), por lo que se sometió a un tratamiento de TEPT con internación. Brett describe el TEPT como "un arrebato de ira mental". Los factores que la disparan son tan particulares como los veteranos que lidian con este afección y, por consiguiente, los métodos de recuperación también son especiales para cada caso. Para Brett, el ciclismo se convirtió en una terapia y un medio de liberación.

En poco tiempo, comenzó a formar parte de Soldier Ride™ y ya ha participado en varios recorridos junto a Wounded Warrior Project® (WWP).

"Ha sido una de las mejores cosas que me han ocurrido", dice Brett. "Wounded Warrior Project me permitió hacer cosas que nunca hubiera podido hacer por mi cuenta".

WWP invitó a Brett a participar de la competencia Race Across America 2012. Esta carrera abarca un recorrido de 3,000 millas que va desde Oceanside, California hasta Annapolis, Maryland, por lo que es un 30 por ciento más larga que el Tour de France. El equipo de WWP completó la carrera en siete días y dos horas, y fue el primero en llegar a la meta dentro de su división. También superó en posición a seis equipos de ciclismo de primera categoría.

"Había pasado muchos años postrado en una cama de hospital, sometiéndome a cirugías y rehabilitación, con mucho tiempo para pensar", dice Brett. "Mi mayor motivación es que alguien me diga que no puedo hacer algo. A través de mi participación en WWP, quiero demostrarles a otros veteranos que se puede: "¡Ustedes pueden!""

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