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Bill Geiger

Cuando Bill Geiger regresó a la vida civil después de dos misiones en el Ejército de los Estados Unidos, era un hombre diferente.

Prestar servicio en la policía militar, tanto en la Bahía de Guantanamo, Cuba, como en Camp Bucca, Irak, donde debió vigilar a prisioneros detenidos extrajudicialmente y estuvo expuesto a ataques con lanzabombas y disturbios varios, deterioró al hombre lleno de vida que su esposa, Sara, conoció alguna vez.

Su relación cambió para siempre en la Navidad de 2001. Bill le había propuesto matrimonio, pero solo unas horas después, recibió una llamada en la que le informaron sobre el destacamento de su batallón. De pronto, lo que debió haber sido un largo período de compromiso se convirtió en una boda rápida; luego, Bill se fue. Cuando regresó, era un hombre diferente.

"Supe que algo malo pasaba la primera vez que lo abracé, cuando volvió de Cuba", dice Sara Geiger, la esposa de Bill. "Su alegría de vivir había desaparecido y se había convertido en un hombre depresivo, ansioso, irascible y solitario".

El análisis que Bill hace de sí mismo es incluso más severo.

"El hombre extrovertido que solía ser se convirtió en una persona introvertida y esa persona era insoportable para la convivencia", dice Bill. "Me gané un nuevo apodo: Bill el gruñón. Mi primer impulso fue aislarme del mundo. Lo segundo que hice fue explotar".

"Al principio, Bill ni siquiera se percató de que estaba enojado. Estaba totalmente insensible a cualquier sentimiento", dice Sara. "Pero los chicos y yo no habíamos ido a la guerra. Nosotros aún teníamos sentimientos".

Bill aprendió a disimular su ira, su depresión y sus emociones encontradas frente a sus compañeros de trabajo, pero Sara vivía continuamente sujeta a los altibajos emocionales de su marido. Sara demoró muchos años en comprender lo que le había ocurrido al Bill que ella conocía y en aprender a controlar las propias emociones frente a las reacciones de él. Mientras tanto, los niños andaban con pies de plomo cerca de su padre.

"¿Cómo describirían a un hombre que le grita a alguien porque ha tirado migas de pan al piso?" Bill se cuestiona a sí mismo.

Sara y Bill dicen que fue necesaria la intervención de una fuerza mayor para que sus vidas cambiaran. Sara recurrió a su pastor a través de un email en el que le decía, entre otras cosas: "Si hubiera sabido que Bill se convertiría en esto, nunca me hubiera casado con él".

Sara dejó abierto su navegador de Internet por error y Bill vio el email. Leer esas palabras provocó algo inesperado; en lugar de dejarse llevar por la volatilidad del TEPT, Bill finalmente tomó consciencia de la situación.

"No quería perder a mi esposa", dice Bill. "Sabía que necesitaba ayuda para arreglar las cosas".

Bill buscó ayuda en el Centro de Veteranos y en el Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) antes de descubrir Wounded Warrior Project® (WWP). Su primera experiencia fue una cumbre de miembros de WWP.

"Mientras veía a los veteranos ayudarse entre sí, recordaba a mi papá", dice Bill. "Le encantaba ayudar a los demás y yo me di cuenta de que también quería ser así".

Luego de esa cumbre, Bill participó en Soldier Ride®, Proyecto Odyssey® y otros eventos de WWP que le han permitido ponerse en contacto con otros veteranos y pasar buenos momentos con su familia. Gracias a su relación con otros veteranos, ha hecho grandes progresos en su recuperación.

"Relacionarme con otros miembros del Ejército que fueron heridos durante su servicio, que comprendían cómo me sentía sin necesidad de que yo hablara, que podían identificarse con mis problemas y que estaban lidiando con conflictos similares a los míos fue reconfortante y enriquecedor", cuenta Bill. "Comprendí que si otros veteranos pudieron aprender a convivir con el TEPT y controlarlo, o al menos aprender a conocer y aceptar su "nuevo yo", yo también podía hacerlo".

Para él, esta comunidad ha sido tan buena que ha invitado a su esposa a ser parte.

"Sara asistió a un retiro para cuidadores, lo cual le ayudó a comprenderme mejor", dice Bill. "Además, entabló relaciones fabulosas con otros cuidadores que asistieron, lo cual ha sido de gran apoyo".

Según dice Sara: "Bill volvió a la vida cuando empezó a formar parte de WWP".

Cuando Bill hace un resumen de toda su experiencia, siempre vuelve a resaltar la importancia de su fe.

"Mi fe en Dios, el apoyo incondicional de mi familia y las bendiciones recibidas a través de WWP me han ayudado a sobrellevar los momentos más oscuros de mi vida".

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