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Tim McDonough

Para Tim McDonough, miembro de WWP, el mensaje está claro: "No es necesario estar en la línea de combate, pateando puertas y disparando al enemigo, para resultar afectado por el trauma de una guerra. El trastorno por estrés postraumático (TEPT) es como un demonio que se apodera de tu mente y se roba tu vida".

Tim McDonough dedicó su carrera en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos a honrar a aquellos que sacrificaron sus vidas, y promete nunca dar por sentado su regalo de libertad.

"Era jefe de tripulación de un avión tan grande que se podría poner una bolera de ocho pistas dentro. Transportábamos toda clase de cargamento de gran tamaño, vehículos blindados e, incluso, otras aeronaves. Pero también traíamos de regreso a casa los restos mortales de los soldados muertos en servicio".

Las imágenes de esos ataúdes cubiertos por la bandera todavía se agolpan en la mente de Tim.

"Conocía a estos chicos. Eran mis amigos. Solíamos tomar cerveza juntos, reírnos, hablar sobre cuánto extrañábamos a nuestras familias, sobre los planes que teníamos para nuestra vida al regresar a casa. Ahí estaba yo, en el cielo, trayéndolos de regreso a casa por última vez. Esas experiencias te transforman en otro hombre".

Cuando Tim regresó a casa, el TEPT lo consumió.

"Era prácticamente un ermitaño. No quería estar en contacto con la gente. No quería salir de casa. Sentía mucha rabia. Aquí estaba con una lesión cerebral traumática (LCT) y el TEPT atacándome en conjunto, y estaba listo para rendirme y convertirme en una estadística".

Pero darse por vencido hubiera significado deshonrar todos esos recuerdos que luchó por preservar y homenajear. Tim dice que se dio cuenta de que la desesperanza era una mentira.

“Wounded Warrior Project® (WWP) me hace sentir que no estoy solo. Conoces veteranos con todo tipo de heridas: TEPT, LCT, quemaduras, pérdida de extremidades, lesiones en la médula espinal y varias lesiones físicas. Me inspiran porque se niegan a tener limitaciones. Ahora vivo con el logotipo de WWP. Fui uno de los que transportaron allí arriba. Allí es donde todos empezamos. Ahora salí de mi cascarón para convertirme en un veterano que ayuda a otro veterano".

El efecto dominó de cambios positivos en la vida de Tim va mucho más allá de su salud y bienestar personal. Su bienestar emocional también ha mejorado la calidad de vida de sus amigos y familiares.

"WWP me ayudó a centrarme en lo que puedo y lo que no puedo hacer", cuenta Tim. "Mi esposa Maggie ha participado en eventos de cuidadores y mis hijos han podido conocer a otras familias que integran WWP. Incluso participamos del desfile del Día de los Veteranos en Nueva York. WWP hizo que toda mi familia me acompañara en una carroza porque querían que todos sepamos que estamos aquí para sostenernos unos a otros".

Es pos eso que, para Tim, el siguiente paso lógico es dar algo a cambio.

"Quiero que otros veteranos sientan lo que yo siento: aceptación. Participo porque me importa. Todos somos veteranos y nos estamos cuidando entre nosotros. Dar el ejemplo es la mejor medicina".

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