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Carta de miembros

¿Alguna vez has sentido que tu mundo se está desmoronando? ¿Que nada de lo que has hecho ha sido lo suficientemente bueno? Así es como me sentía cuando regresé de Iraq en 2004. Formé parte de la 101ra División de Aeronáutica apostada en Fort Campbell y volví a casa a un mundo diferente del que había dejado. Estaba hipersensible a todo lo que me rodeaba, permanecía en guardia cuando estaba en público y me ubicaba cerca de una salida, con una visibilidad completa de mi entorno, en los restaurantes. Me volví agresivo con todos, incluso con mi propia familia, mientras intentaba manejar lo que estaba enfrentando por dentro.

Pertenecía a la infantería. No se me permitía mostrar miedo. Tenía miedo de que me menospreciaran por estar golpeado a nivel emocional. Sin dudas no quería que me etiquetaran como la "basura", así que apreté los dientes y lidié con eso. Hice esto durante muchos años, aferrándome a mi dolor a través de Army Flight School en Alabama, a través de Korea como nuevo piloto y a través de Kandahar mientras seguía enfrentando algunos de los momentos más oscuros del TEPT. Me sentía solo en mi batalla, así que me aislé. No podía pensar; no podía recordar cosas básicas. Incluso tartamudeaba cuando intentaba decir algo tan simple como "lavavajillas" a mis hijos.

Poco después de regresar de Afganistán en 2010, busqué ayuda e inicié mis registros de juntas médicas. Sentía como si hubiera fallado como soldado y como persona; pero no tenía por qué sentirme así. Una idea equivocada muy común es que el TEPT es una enfermedad permanente y que no hay punto de retorno. Algunas personas lo consideran una sentencia de muerte, pero no lo es. Existe una luz al final del túnel si sigues avanzando. No estás solo. No estamos solos.

Poco después de mis últimos días en el Ejército, descubrí Wounded Warrior Project y sus numerosos programas. Pude formar parte del Proyecto Odyssey, un programa desarrollado para reunir a veteranos que están enfrentando la desesperanza, para ayudarles a construirse nuevamente como un equipo. Me dio la posibilidad de ver que no me encontraba solo en esta lucha. También me colocó en un grupo con otros individuos con cosas en común que podían ofrecer apoyo y entendimiento, lo cual me ayudó con mi recuperación del TEPT. Encontré un grupo de amigos a través de este programa y eso hizo la diferencia en mi retorno a llevar una vida normal.

El Proyecto Odyssey me dio las herramientas que necesitaba para comenzar a vivir con y gestionar el TEPT; sin embargo, existen muchos otros programas de WWP que también me han ayudado a mi y a muchos de mis amigos. Te recomiendo consultar los programas que ofrece Wounded Warrior Project, como el Proyecto Odyssey. Acércate a ellos y comienza a desarrollar las habilidades que necesitas para manejar tu TEPT. Desde salud mental hasta oportunidades de empleo, Wounded Warrior Project está aquí para ayudarte. Soy una prueba de que estos programas funcionan.

Suboficial Mayor 2, Aviación
Ejército de EE. UU., retirado

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